La bañera puede ser una parte del baño poco práctica que, además de ocupar más espacio del necesario, se está reemplazando completamente por platos de ducha cómodos y prácticos.

Actualmente, la sociedad está cada vez más concienciada en cuanto a la necesidad de ahorrar agua y los beneficios que esto supone, desde las mejoras en el precio de las facturas del agua y hasta el cuidado del medioambiente.

Lo anterior da lugar a que, en muchos hogares, el deseo de reemplazar la bañera por un plato de ducha esté presente pero que no se lleve a cabo por desconocimiento de la materia.

Aquí te voy a explicar las pautas a seguir para llevar a cabo este cambio tan importante de la mejor forma posible.

 

DURACIÓN

Se tiende a pensar que será un proceso largo cuando la realidad es toda la contraria. Se trata de un procedimiento que puede realizarse entre 24 y 48 horas, todo depende de la intensidad del trabajo, a diferencia de muchos otros cambios en el hogar, cuya duración es de días o semanas y requieren de obra.

 

ELEMENTOS A TENER EN CUENTA

Antes de comenzar a realizar este proceso debes tener en cuenta el amplio espacio que ocupa la bañera y el proceso que vas a llevar a cabo para taparlo o potenciarlo.

Voy a darte tres consejos importantes para que empieces este proceso escogiendo de forma exacta los cambios que vas a realizar y cómo llevarlos a cabo:

  • Grifería: constituye una parte muy visible y utilizable del baño y, por ello, te recomiendo que la elijas minuciosamente para que esté a juego con la estética del futuro plato de ducha y el resto del baño.
  • Azulejos: siempre tendrás la opción de conservar los antiguos, pero si el cambio de bañera a plato de ducha lo estás realizando también por razones estéticas te recomiendo que elijas unos nuevos para darle a tu baño el toque que siempre soñaste.
  • Plato de ducha: lo más importante del proceso reside en su elección, y es fundamental que este tenga las medidas adecuadas para alcanzar una armonía visual. Por ello, lo ideal es que este tenga el mismo ancho y largo que la antigua bañera.
  • 24 horas: es recomendable no ducharse sobre el nuevo plato de ducha hasta pasado un día entero desde su instalación.
  • Presupuesto: depende de numerosos factores. Hasta que no se hayan concretado los materiales, el tipo de técnica y todo lo que esta engloba será imposible precisar un presupuesto, aunque se podrá aproximar.

 

HERRAMIENTAS Y MATERIALES NECESARIOS

Antes de empezar asegúrate de que dispones de todo lo necesario para llevar a cabo el proceso de forma ininterrumpida y eficaz. Aquí te dejo una lista de los materiales que permiten hacerlo sin necesidad de obras:

  • Soplete
  • Metro
  • Lápiz para marcar
  • Manguitos de cobre
  • Destornillador
  • Maza y pico
  • Llave inglesa
  • Decapante
  • Maza y pico
  • Sierra para cortar tuberías (o radiar)
  • Tubería PVC para desagüe y grifería
  • Pistola de silicona
  • Yeso y mortero con cubo (y paletas para aplicarlo)
  • Nivel de burbuja
  • Guantes

 

PROCESO PASO A PASO

1 – El primer paso es simple pero imprescindible: deberás cortar el agua. En el proceso tendrás que actuar sobre ciertas tuberías así que, para evitar inundaciones, realiza lo anterior.

2 – Deshazte de la grifería y el desagüe: una vez que no circule ni una gota de agua por ellas tras haber cortado su circulación en el primer caso, debes quitar el flexo para la alcachofa si lo tienes y sacar los mandos de la pared mediante el uso de tuercas. Tras esto, utiliza un destornillador para extraer el anclaje del desagüe y quitar la pletina.

3 – Es hora de desempeñar el trabajo más importante y costoso: retirar la bañera.

Controlando en todo momento la fuerza para que esta no sea demasiado intensa y evitar roturas, golpea los azulejos de la bañera por los bordes (donde está la lechada) con un cortafríos y un mazo.
Después deberás quitar los azulejos que permanezcan por encima de los bordes de la bañera o hasta la parte del baño que decidas cambiar y el ladrillo que la recubre.

4 – Adaptación de las tuberías: éstas deben ajustarse a la grifería del plato de ducha, que siempre es más alta que la de cualquier bañera, por lo que es importante adecuar la altura de la toma.

  • Ajusta la trayectoria de las tuberías e indica la altura adecuada.
  • Realiza marcas en el ladrillo para dejar espacio a las cañerías que vas a incorporar.
  • Con una radial pequeña corta los codos de la toma de agua anterior.
  • Mide la distancia del nuevo grifo para adecuarla a los nuevos tubos.
  • Higieniza los tubos.
  • Utiliza decapante en los manguitos.
  • Incorpora en una nueva tubería un manguito de cobre.
  • Introduce el tubo adecuado a la distancia de la grifería nueva.
  • Suelda a los tubos el manguito con plata y estaño.
    (Realiza el mismo procedimiento en el otro tubo)

5 – Cuadra el desagüe para que coincida: este seguramente no coincida en cuanto a la posición, por lo que debes colocar el plato de ducha de la forma ideal y hacer una marca en el suelo. Tras esto, mide la distancia que ocupará la nueva tubería e instala un codo de PVC y una válvula de desagüe. Comprueba que todo queda recto y, si no, aplica una capa de mortero al suelo.

6 – Instala el plato de ducha: tras comprobar que el suelo está seco si has aplicado mortero y que la instalación de las tuberías es la correcta, debes esparcir el adhesivo por el plato de ducha y el suelo varias veces. Después, encaja a la perfección el plato de ducha en ese espacio y, tras asegurar que está recto y nivelado, encaja las piezas del desagüe nuevo.

7- Reviste o alicata: es importante que protejas el plato de ducha. Primero aplica la capa de mortero desde la capa anterior hasta el plato de ducha y coloca los azulejos. Deja 24 horas de secado y, por último, extiende lechada sobre los azulejos

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